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10 consejos para planificar y construir antes de comunicar

In Comunicación corporativa, Comunicación empresarial, Top 10 by adminrmLeave a Comment

Vivimos en un mundo inmediato. Todo aquello que nos pasa por delante, en este mismo instante, suele estar en las redes sociales o, incluso peor, ya han pasado de largo. En el mundo periodístico esto puede tener su lógica. Y digo puede, porque a los que estudiamos periodismo hace ya algunos años donde esa inmediatez no era tan apremiante, aquello de entender la noticia para poderla explicar con buena documentación y un buen conocimiento de la situación era más prioritario de lo que es hoy en día.
El problema de la inmediatez, como he dicho, es que lo mismo que llega se va. Muchas veces sin dejar huella o una pequeña marca que se borra en pocas horas a menos que toque nuestra fibra, nuestra pasión o nuestra ira.

En comunicación corporativa esto no se puede dar, porque el negocio no radica en comunicar, como en los medios de comunicación, sino en estar presente, en conseguir que las personas se acuerden de nosotros justo en el momento que han decidido hacerse clientes de un servicio como el nuestro. Y esto no se consigue dándonos de alta en todas las redes sociales y olvidarnos después que las tenemos, o publicar a diestro y siniestro temas que ni nos van ni nos vienen para nuestra empresa.

Así que, muy brevemente, he elaborado un decálogo de consejos para planificar el mensaje y construir una imagen corporativa comunicativa antes de lanzarnos a comunicar quién y qué somos.

  1. Instrospección. De acuerdo, somos una empresa y ofrecemos un servicio, pero ¿cómo somos? Antes de intentar proyectarnos, deberíamos analizar cuál creemos que es el carácter de nuestra empresa y de nuestros servicios. Qué nos caracteriza.
  2. Historia. Si somos una empresa joven es fácil reinventarse, pero careceremos del carácter y el aplomo de la empresa más madura, y eso lo deberemos buscar en nosotros mismos. Si somos una empresa con experiencia debemos echar la vista atrás y ver cómo ha ido cambiando el concepto de nuestra empresa. Dónde empezó, hacia dónde camina y por qué va por ahí.
  3. ¿Me gusto? Cuando un chico o una chica sale a captar miradas y piropos en una discoteca, lo primero que hace es mirarse al espejo para darse su propio OK. ¿Lo hacemos con nuestra empresa? ¿Nos gusta el carácter, la imagen, la comunicación que damos a nuestros clientes? Si es así, hacer una lista de todos los aspectos y factores que nos gustan. Si la respuesta es que no, hacer una lista de todo aquello que querríamos descartar. Normalmente, aparecen las dos listas, lo cual es muy valioso después a la hora de construir nuestra imagen comunicativa.
  4. Trabajadores. Ellos también cuentan. Ya tenemos más o menos claro qué nos gusta y qué no de nuestra imagen comunicativa corporativa. Pero quizás sea algo demasiado subjetivo, demasiado ligado a nuestra propia memoria, nuestros gustos, nuestras ilusiones. Así que lo mejor es hablarlo con nuestros trabajadores y colaboradores. La participación de estos en la creación de una imagen comunicativa corporativa es muy importante porque no tiene un carácter tan subjetivo. Las tormentas de ideas en un ambiente relajado donde tanto trabajadores como colaboradores se sientan libres para expresar sus opiniones son de gran ayuda. No se debe sintetizar todo en un departamento de comunicación o marketing, porque pueden tener una idea sesgada de nuestra empresa. La telefonista, la recepcionista, los vendedores, los administrativos… viven nuestro negocio desde otro prisma y tienen un contacto directo con el día a día de nuestros clientes, por lo tanto debemos escucharles.
  5. ¿Y nuestros clientes? Ellos son lo más importante. Sin ellos no existiríamos. Es importantísimo conseguir y valorar su opinión. Ya sea a través de las redes sociales (y no me refiero sólo a las nuestras, aquí hay que hacer un buen trabajo de investigación de reputación on line), encuestas de opinión o del día a día. Aquí el personal de atención al cliente tiene un gran peso, pues son ellos los que reciben quejas, halagos o comentarios. Debemos saber qué trajo a nuestros clientes hasta nosotros y porqué decidieron quedarse o irse. Esta es una lista muy importante para elaborar nuestra comunicación corporativa, porque de ella saldrán buena parte de nuestros valores externos como empresa.
  6. Competencia. Miremos hacia afuera. Ahora sí. Hasta este momento nos hemos mirado desde dentro. Ahora toca echarle un ojo a la competencia. Pero no tanto para ver lo que hacen (eso vendrá más tarde con la planificación), sino para investigar qué encontramos atractivo de ellos, en qué nos diferenciamos, en qué nos asemejamos… Estos ítems pueden ser positivos o negativos. Es decir, si ni nosotros ni la competencia somos demasiado respetuosos con los plazos de entrega, aquí tenemos algo sobre lo qué trabajar y destacarnos, no por hecho de que ellos tampoco sean puntuales deja de tener importancia.
  7. Imagen adecuada. Vivimos en un mundo audiovisual, así que la imagen corporativa es puntal en la comunicación de empresa. No podemos ofertar productos de la tercera edad con una joven de 20 años tumbada en la playa, ni todo lo contrario. Nuestros clientes buscan un lugar donde identificarse con nuestra personalidad comunicativa empresarial (os dejo este artículo donde lo explico de manera más extensiva http://ruthmanero.com/que-es-la-personalidad-comunicativa-empresarial/ ). No buscan un servicio, sino buscan sentirse satisfechos tanto con el producto conseguido, como por el hecho de haberlo comprado en cierta empresa. La imagen de nuestra empresa debe estar en armonía con aquello que deseamos comunicar, si no es así, hay que cambiarla para que sea consecuente y creíble.
  8. Mensajes claros. Hacer una lista, no muy larga de los mensajes claros y concisos que nos gustaría que nuestra empresa traspuara. No he dicho comunicar, porque no es la intención, sino traspuar. Aquello que nos gustaría que nuestros clientes, nuestros colaboradores y nuestros trabajadores entendiesen que es nuestra empresa, sin demasiadas explicaciones ni rodeos. Estamos buscando sensaciones.
  9. Empezamos a construir. Hasta ahora hemos “deconstruido” como si de una tapa de Ferran Adrià se tratara, para buscar la esencia de nuestra imagen corporativa comunicativa. Ahora toca construir. Con todas las listas que hemos hecho, debemos conformar el carácter de nuestra empresa. No es cuestión de un cambio radical (o quizás sí, dependiendo de hacia dónde quiera ir la dirección), pero sí de dar protagonismo no sólo a lo que vendemos, sino a cómo lo hacemos y cómo queremos hacerlo.
  10. Trabajar y planificar. La imagen corporativa comunicativa no se crea de un día para otro. Por mucho que ya tengamos las listas hechas no es el momento de ponerse a comunicar en todas las redes sociales que conozcamos. Sentémonos. Hablémoslo. Marquemos unos plazos, unos cambios y una estructura en nuestra comunicación. Pero con los tempos claros, porque si bien las prisas no son buenas, las demoras son tediosas.
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